El regreso al Camino. De Sevilla a León (22/09 – 03/10/2011).


Siempre había querido volver al Camino desde que en 2005 concluí el Portugués (Valença do Minho-Santiago, con final en Finisterre y Muxía), siguiendo una pasión que comenzó cinco años atrás, cuando me inicié en esto del Camino de Santiago en bicicleta. Entre aquel año 2000 y el siguiente recorrí junto a dos compañeros el Camino desde Roncesvalles. Después, en 2004 haría el del Norte o de la Costa, partiendo desde Santillana del Mar.

Pero nunca encontré la motivación suficiente para no aplazar más ese sueño: casi una necesidad, algo más fuerte que cualquier excusa. Hasta que a primeros de 2011 me dije que había llegado el momento y que esta vez iría solo. Era un poco como volver a empezar.

Al principio pensé en el Camino del Norte: buscaba una ruta menos transitada que el Francés, y lo podría iniciar desde mi casa. Pero además me tentaba la Vía de la Plata, mucho más solitaria y agreste, aunque también cargada de historia… Y finalmente ésta ganó la partida y comencé a hacer planes.

A la vez que los planes, surgieron las dudas, el miedo a una ruta desconocida y de tantos días (las anteriores no pasaron de una semana), tan larga y por parajes tan deshabitados. Pero ya era un reto, y las dudas y los temores se disipaban cuanto más proyectaba mi viaje. Hasta que al fin un día ya estaba todo decidido: seguiría la Vía romana de la Plata hasta Astorga, ateniéndome en lo posible al trazado original y desde allí, en función de mis fuerzas y del clima, siguiendo su prolongación natural hacia el Cantábrico, intentaría llegar hasta Oviedo por el Camino del Salvador desde León.

El 21 de Septiembre, la víspera, a las 16:30 aterrizaba en Sevilla, donde comenzaría esta aventura; allí me esperaba ya Zeus, que había llegado unos días antes al albergue Triana en donde me hospedaría esa noche. Por la tarde aproveché para hacer una breve visita turística y llamar a Villaboa, con quien quedaría al día siguiente a las 9:00 junto a la Giralda.

A la hora de dormir, las emociones previas del viaje y el calor me pasarían la factura del insomnio pero en apenas unas horas …todo volvería a empezar.

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